Orson Welles fue un autentico enamorado de España. Muchas fueron sus etapas, como director, actor y escritor o en su vida privada, en las que pasó largas temporadas por estas tierras.
Conocida fue su amistad con el torero Antonio Ordoñez y en la finca que éste poseía, en la localidad malagueña de Ronda, es donde están enterradas las cenizas del genio del celuloide. Este fue el deseo que tuvo antes de morir y que su hija se encargo de cumplir en 1986, un año después de su fallecimiento.
Elaborado a raíz de una entrada vista en Guateque.net
En plena fiebre del cine catastrofista (Aeropuerto, El Coloso en llamas…) en 1973 se rodó la película “Terremoto” (Earthquake, Mark Robson), una de esas películas corales, llenas de rostros conocidos y protagonizada por Charlton Heston y Ava Gardner.
Uno de esos rostros famosos que aparecían en el film era Walter Matthau, quien tenía que interpretar el papel de un borracho.
Matthau no esperaba tener una intervención tan breve en la película como la que tuvo, por lo que se enojó muchísimo y a modo de represalia mandó poner en los títulos de crédito su aparición con el nombre: “Walter Matuschanskayasky” cosa que enfadó (y mucho) a los productores del film.
Circulan “Leyendas Urbanas” en las que aseguran que se apellidaba Matuschanskayasky, pero este apellido fue inventado por el propio Matthau y lo utilizaba de vez en cuando para gastar bromas o tomar el pelo a los periodistas que le preguntaban sobre su origen.
A pesar de que en muchas biografías “no oficiales” se empeñan en ponerle ”Matuschanskayasky” como verdadero apellido del genial actor, el correcto era “Matthow”.
En 1965 durante el rodaje de El coronel Von Ryan (Von Ryan’s Express, Mark Robson) una desconocida actriz cubana ideó una trama para hacerse una fotografía con Frank Sinatra simulando que era su amante; éste reaccionó con furia y la cámara acabó en el suelo. Denunciado por el fotógrafo, la policía acudió al hotel a tomarle declaración. Tal como recuerda Francisco Romera Estremera, chofer personal de Frank Sinatra durante este rodaje:
“Llegaron muchos policías, pero él se negó a salir de la habitación”
Eduardo García Maroto, director de producción en las películas norteamericanas rodadas en España, negoció con el comisario jefe y le advirtió sobre la mala imagen que este incidente ofrecería de España ante todo el mundo. De este modo consiguió que los policías abandonaran el hotel y que Sinatra pudiera concluir sus dos jornadas de trabajo; pero 48 horas no fueron suficientes para que la policía olvidara este extraño incidente, así que al tercer día fue detenido por desacato a la autoridad y multado con 25.000 pesetas. Gracias a su intercesor, a las pocas horas pudo abandonar España no sin antes escupir ante un retrato de Franco y jurar:
“Jamás volveré a este jodido país”
Como señala Francisco Griñán en un amplio reportaje publicado en Diario Sur en septiembre de 2004, cuarenta años después del incidente y como reafirma Kelley en su biografía: Sinatra prometió no regresar mas a ‘ese jodido país’ porque odiaba a ‘esos sucios bastardos fascistas’-
Cuando el régimen franquista celebró los 25 años de paz, ‘LA VOZ’ remitió un telegrama a Franco en el que le deseaba que se muriera de una vez.
Horas después de su precipitada marcha aparecían cuatro pistolas en las habitaciones que Sinatra, su secretario y sus amigos tenían en el hotel. Lo primero que pensó García Maroto al constatar que no eran precisamente armas de atrezo fue en tirarlas al mar y eliminar cualquier vestigio de las mismas, pero tras recapacitar se las entregó a uno de los americanos del equipo de rodaje, de modo que al final todo quedó en casa.
En 1903, los hermanos Jack, Harry, Sam y Albert Warner (Warner Brothers), inmigrantes de origen polaco, se iniciaron en el negocio del celuloide abriendo una sala de cine como exhibidores. La primera fue en New Castle, Pennsylvania.
Las 99 sillas que disponía la sala fueron alquilaras por un módico precio a un empresario de pompas fúnebres local con una condición: las sillas deberían ser devueltas cada vez que hubiese un funeral.
Según explicó Meryl Streep en una entrevista, uno de los momentos más decepcionantes de su carrera ocurrió tras rodar una de las escenas más emocionantes, dramáticas e impactantes que había interpretado jamás.
Fue en la película “La decisión de Sophie” (Sophie’s Choice, 1982), por la que ganó el Oscar a la mejor actriz.
La escena era la siguiente:
Sophie, la protagonista, al llegar a la estación de tren del campo de concentración, era obligada, por un mando militar, a elegir entre cual de sus dos hijos (Yan o Eva) quería que continuase con vida.
La escena era desgarradora y la tensión en el plató se podía palpar.
Meryl Streep interpretó la escena magistralmente y una vez acabada la actriz no escuchó la orden de “¡Corten!” del director del film, Alan J. Pakula .
Quedó esperando un rato en plató y pensó:
-“Dios mío, ha quedado abrumado”
Decidió acercarse al lugar donde habitualmente se colocaba Pakula y su ayudante para observar el rodaje. Una vez allí quedó decepcionada al comprobar que ambos hombres permanecían con sus cabezas inclinadas hacia atrás sumidos en un profundo sueño.