Humphrey Bogart en 1944 se enamoró de la actriz Lauren Bacall, durante el rodaje de la película “Tener o no tener” de Howard Hawks.
Con esa película se hizo tan famosa la frase de Lauren Bacall, “Si me necesitas, sólo tienes que silbar”, que cuando se casaron Bogart le regaló un colgante con un silbato de oro.
En 1895, Auguste y Louise Lumiere hicieron historia al dar la primera exhibición pública de una imagen en movimiento.
Se trataba del film “L’Arrivée d’un train à la Ciotat”, en la que en apenas un minuto de duración se veía llegar un tren de vapor a una estación.
El público, aun no familiarizado con las locomotoras y muchísimo menos con el cine, salió despavorido de la sala, donde se proyectaba, al creer que el tren se les venía encima.
Paseando por la Madison Avenue, en cierta ocasión, Tony Randall vió una bonita corbata en un escaparate. Decidió entrar en la tienda y el gerente le dijo emocionado:
-¡Oh, Tony Randall! ¡En mi tienda! ¡Es todo un honor! ¡Por favor, concédame tan solo un minuto, he de llamar a mi esposa para que venga y lo vea, sino ella nunca me creerá!”-
Al cabo de un instante apareció la esposa y entre los dos empezaron a adularle y llenarle de piropos, tantos que el actor se sintió en la “obligación” de comprarles algo y acabó adquiriendo la corbata y seis camisas.
Pero se dio cuenta de que no llevaba suficiente dinero y preguntó si le admitirían pagar con un cheque, a lo que el hombre le respondió:
En 1903, los hermanos Jack, Harry, Sam y Albert Warner (Warner Brothers), inmigrantes de origen polaco, se iniciaron en el negocio del celuloide abriendo una sala de cine como exhibidores. La primera fue en New Castle, Pennsylvania.
Las 99 sillas que disponía la sala fueron alquilaras por un módico precio a un empresario de pompas fúnebres local con una condición: las sillas deberían ser devueltas cada vez que hubiese un funeral.
En centenares de fuentes, blogs, foros, programas de radio, etc… dan como verdadera la siguiente curiosidad;aunque en otros muchos lugares la dan como incierta o errónea, pero que a través de los años se ha convertido en toda una leyenda urbana:
En la película 2001: una odisea en el espacio (1968), su director Stanley Kubrick quiso que el ordenador de la nave fuera un IBM, pero esta compañía se negó a que uno de sus productos se convirtiera en un asesino.
Entonces kubrick tuvo la ocurrencia de llamarlo HAL, siglas que se forman con las tres letras anteriores a IBM.
El mítico cartel que preside la colina y en el que se puede leer Hollywood fue en su origen un cartel publicitario en el que ponía “Hollywoodland” y con el que se pretendía vender terrenos para crear una macro urbanización.
Colocadas ahí desde 1923 estas archifamosas letras han presidido desde las alturas la meca del cine.
El cartel era iluminado por las noches por más de 4.000 bombillas y el mantenimiento de las cuales era llevada a cabo por un trabajador que vivía en una pequeña caseta detrás de una de la “LL”. La altura de cada una de sus letras es de 13,7 metros.
El suicidio de la actriz Peg Entwistle, que se lanzó desde la letra “H”, hizo que este cartel se convirtiera en un autentico icono de la ciudad.
En 1940, tras el fracaso de la venta de parcelas, abandono y posterior deterioro de las letras, la Cámara de comercio de Hollywood decidió hacerse cargo del cartel y de su mantenimiento. Hacia el final de esa década se decidió eliminar las últimas cuatro letras y del original Hollywoodland se quedó en Hollywood. Como el precio de mantener la iluminación era demasiado elevado, decidieron quitar las bombillas y le dieron unas buenas capas de pintura.
Estas letras fueron sustituidas en 1978 por las que actualmente hay, aunque a lo largo de todos estos años el mantenimiento de dicho cartel ha costado autenticas fortunas, por lo que entre las muchas ideas para financiar la conservación se utilizó la esponsorización y la venta de las antiguas letras a través de una subasta por internet.
Aunque su nombre artístico era Buster Keaton, en España se le conoció como “Pamplinas” ( debido a esa extraña manía que teníamos en este país de cambiarle el titulo a las películas y “traducir” a nuestro modo el nombre de algunos artistas).
Se dice que en 1915 Buster Keaton pidió trabajo en la Paramount. El productor lo citó para comer, pero ese día Keaton tenía una importante diarrea. Eran tales lo retortijones que sufría que tuvo que hacer muchos esfuerzos para que no se le notase y no salir corriendo a soltar todo lo que llevaba dentro. Su postura y su cara hizo tanta gracia a los jefes que le dieron el trabajo a condición que siempre mantuviese dicho rictus.
Ahí nació “Cara de Palo”.
Juan Pablo Fernández, del Colectivo Sure, dirige el film chileno “Papá (o 36 mil juicios de un mismo suceso)” y, que se estrenará en este 2008, el cual nos ofrece 3 millones de versiones distintas para ver esta película.
En ella nos relatan la historia de un profesor universitario que mantiene una relación secreta con una alumna… Pero cada vez que la película sea proyectará nos dará una visión y/o versión diferente de la historia.
Todo ello es gracias a que ha sido filmada en tres versiones diferentes y después dividida en varias partes. Un ingeniero creó un programa informático que se incorpora al DVD y construye cada fragmento del relato de manera aleatoria, comenzando por alguna de las tres versiones básicas, esto hace que finalmente hayan hasta 3 millones de versiones diferentes del largometraje.
Para saber más visita el Blog del film
Harry Lillis Crosby, este es el verdadero nombre del actor y cantante Bing Crosby, que nació el 2 de mayo de 1901 en Tacoma, Washington (Estados Unidos). Cursó estudios de leyes en la Universidad de Gonzaga. Entre 1925 y 1930 fue cantante de orquestas. Su debut en el cine se produjo con El rey del jazz (1930, de John Murray Anderson), donde interpretaba la Rhapsody in blue del compositor George Gershwin, lo que le otorgó una gran popularidad. Desempeñó papeles principales en muchas películas y le concedieron un Oscar al mejor actor por Siguiendo mi camino (1944, de Leo McCarey). Entre sus trabajos destacan Ruta de Singapur (1940, de Victor Schertzinger), la primera junto al cómico Bob Hope y la actriz Dorothy Lamour, Lo quiso la suerte (1950) y Aquí viene el novio (1951), ambas de Frank Capra, La angustia de vivir (1954, de George Seaton), Alta sociedad (1956, de Charles Walters), nueva versión de Historias de Filadelfia (1940, de George Cukor), y Hacia los grandes horizontes (1966, de Gordon Douglas). También destacó en radio y televisión. Falleció en España el 14 de octubre de 1977, más concretamente en Madrid, a causa de un ataque de corazón que le sobrevino jugando al golf en el campo de La Moraleja.
Del actor estadounidense Víctor Mature se cuenta la siguiente anécdota:
Cierta noche en que acudió a divertirse a un local donde no admitían a judíos ni a actores, se bajó los calzoncillos para mostrar que no estaba circuncidado y exhibió una crítica de un periódico en la cual no le consideraban un verdadero actor.