Frenesí de compras

randall2.jpgPaseando por la Madison Avenue, en cierta ocasión, Tony Randall vió una bonita corbata en un escaparate. Decidió entrar en la tienda y el gerente le dijo emocionado:

-¡Oh, Tony Randall! ¡En mi tienda! ¡Es todo un honor! ¡Por favor, concédame tan solo un minuto, he de llamar a mi esposa para que venga y lo vea, sino ella nunca me creerá!”-

Al cabo de un instante apareció la esposa y entre los dos empezaron a adularle y llenarle de piropos, tantos que el actor se sintió en la “obligación” de comprarles algo y acabó adquiriendo la corbata y seis camisas.
Pero se dio cuenta de que no llevaba suficiente dinero y preguntó si le admitirían pagar con un cheque, a lo que el hombre le respondió:

-“¿Tiene usted alguna identificación?”-

Anuncios

Los comentarios están cerrados.